El poeta como historiador


La fronda democrática se avizora a partir de varios poemas que nos llevan a presupuestar que la poesía es tan exacta, apunta Flaubert, como la geometría: cumple con exactitud sus ciclos. También logra hablar en necio y no en una sola tinta o metáfora pues traslada, no una colección de cosas muertas, sino un acontecimiento histórico donde mantiene la honestidad del quehacer historiográfico.

El esfuerzo fluye y no se le mete mano a la Historia. Acude a fundamentar una posibilidad para medir la Poesía como José de Jesús Ortiz Funes en Trébol (1971): “Mártir suspiro: todavía te sostiene/ el corazón de Dios”.O bien, a la manera de Efraín Huerta en A los que (no) descansan en paz (1973) hay que señalar que: […] “Todos juntos y benditamente revueltos/ Descansan un poco en la paz casi total/ Bajo la dulce tierra de un duro país/ Que no se merece tanto ángel/ Ni tanto perro./ ¡Que todo sea por Dios!”.

El poema pide a los nuevos ritmos e imágenes del paisaje nuestro, como bien señala David Huerta, y también a su historia: “(…) y otros reductos del orden/ No son sino perrezuelos fascistas/ que hace años lamentaron la matanza de León”.

La sugerencia visual es un “resumen y principio de preguntas y siempres”. No existe el olvido sino la verdad como auténtica contraparte de la Memoria. Se rehúye a la mentira. El poeta infatigable, frágil, mistérico, doloroso, prometeico, anuncia-denuncia con suprema voz, como los otros poetas, lo que duele y ve.

Nos desvela desde (el Absolutismo), la otra orilla del mundo: “La/ Voz/ Del pueblo/ Es la/ Voz/ De/ Yo”. Dicho lo anterior vierte su memoria como hace el historiador que, según Friedrich von Schlegel, es un profeta al revés.

Efraín Huerta reconocerá con ahínco desde su Poema del Bajío o bien desde Luminaria de Guanajuato y el Corrido de don Lupe Posada o aún más en Amor, Patria mía, a las ciudades de León, Silao y Guanajuato: triada inseparable de la mano del Bajío mexicano.

Sabemos por noticia de su hijo David y en su momento por Alejandro Aura y de Francisco Javier Suárez Huerta «el Romita», cómo su padre paseaba por las urbes aludidas en caravana con otros poetas: […] ahí me parece verlo en sus gustosos paseos nocturnos, ya con su nueva voz y el cuerpo que se le aproxima, que le viene a buscar y que lo hace suyo (José Lezama Lima dixit).

Así la poesía es un reflejo de un hecho histórico que hace suyo el cantor, es decir, un “poeta a semejanza de la poesía”, con una nueva voz, un cuerpo que viene a buscarle. No por nada también escribe: “Tu poema, Bajío, es sereno,/ y tu tierra es perfecta”.

* Poeta leonés. Editor fundador de Grupo Ochocientos y actual director del Centro de Investigación y Estudios Literarios de León (CIEL-LEÓN).



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