Que los municipios del sur llevaban un récord razonable en la pandemia, pero la situación empieza a desbordarse. Iniciando la semana, el alcalde de Tejupilco, Anthony Domínguez Vargas, advirtió que el pabellón del hospital General Miguel Hidalgo de esta demarcación, que atiende a más de seis municipios de la región, tiene saturado su pabellón covid. Advirtió que de las 21 camas para esos pacientes solo hay desocupadas dos, por lo que en breve será necesario que los sureños afectados sean canalizados a Toluca. En general, en el Estado de México, hay 73.3% de ocupación en hospitalización en general y 55.6% en camas con ventilador.
Que aún queda en la memoria, como amarga y chusca anécdota, el caso del “cártel del pavo”, aquellos asaltantes de transporte que a finales de noviembre atracaron 17 toneladas de esta suculenta carne, de las cuales la Fiscalía posteriormente solo recuperó 6 en un establecimiento en Nezahualcóyotl, que al parecer hacía negocio anual. Resulta que ahora este navideño producto sigue dando de qué hablar.
Últimamente, cosa aparte, viendo el pingüe negocio decembrino de distribuir los pavos que el gobierno otorga a miles y miles de sus empleados, algunos funcionarios muy menores dieron en abrir de pronto sus propias “empresas” que de manera extraña pretenden proveer de estas aves procesadas a algunas secretarías. Ojo en los arreglos con la tentación de llevar un apetitoso relleno para los encargados de autorizar.
Que por fin las comisiones están en condiciones de poder dictaminar la Ley de Amnistía que tanto han pedido los colectivos y familiares de gente injustamente presa, pero existe mucho escepticismo en que realmente pueda ayudar a quienes se han movilizado y han exigido una ley que sirva.
Por más que los legisladores tratan de hacerles “un traje a la medida” no está resultando tan sencillo encuadrar varios tipos penales y sobre todo garantizar que al salir tengan empleo digno para vivir, pues ni los que no tienen antecedentes encuentran trabajo en medio de esta pandemia