EL CRIMINAL CIERRE DE LA PLANTA EL CRESTÓN EN MAZATLÁN.


EL CRIMINAL CIERRE DE LA PLANTA EL CRESTÓN EN MAZATLÁN.
*Por encima del interés de la ciudad estuvieron los negocios.
*Hoy se paga, de manera grave, las consecuencias.

Felipe Guerrero.

De por sí el problema de los derrames de aguas negras ya era un verdadero problema histórico en Mazatlán, para los días últimos de octubre del 2021, durante la administración del Químico Benítez, se concretaba uno de los actos más criminales contra la ciudad: La cancelación de la planta de tratamiento de aguas residuales “El Crestón”.

¿Cuál fue el argumento para terminar con una obra fundamental para el puerto? Los malos olores. Si, los malos olores, como si ese problema no tuviese solución. El argumento, endeble en sí mismo, desde luego, iba de la mano con otras intenciones: Apropiarse de los terrenos y construir ahí “La Plaza de la Banda”, una “brillante idea” solo concebida en la frivolidad y la ambición de Luis Guillermo “El Químico” Benítez.

Por supuesto, la construcción de la plaza significaba negocio y concesiones a cercanos políticamente, como después saldría a flote. Se trató siempre de cancelarle a la ciudad la limpieza de las aguas servidas con el pretexto del “mal olor”, a cambio de un espacio de diversión que finalmente no prosperó.

Pero no solo lo anterior tenía que ver más con intereses particulares, ajenos al mejoramiento de la ciudad: El propio desmantelamiento tuvo un costo millonario, gasto hasta ahora que no ha sido transparentado. La otra pregunta ¿Y los costosos equipos desmantelados dónde pararon? Muchos de ellos relativamente nuevos y con costo de millones de pesos.

¿De quién fue el negocio? Si la Auditoría Superior del Estado esclareciera no solo este gasto, sino las instancias correspondientes para evaluar si una obra se cancela o no y se presentara el dictamen correspondiente, varios irían a la cárcel. Pero ya sabemos que para los que ahora nos gobiernan la justicia es selectiva y se aplica según el color político o el interés en turno: O te protejo o te persigo.

Estaba tan vigente la planta de El Crestón, que al momento de su cancelación procesaba, de nuevo, cerca de 1200 litros de aguas negras por segundo, lo que se traducía en la absorción del 60 por ciento de aguas residuales de la ciudad.

Tan es así que entre los años 2009-2013 se le invirtieron 227 millones de pesos para incrementar la calidad del tratamiento. Para el 2014 se modificó el sistema de tratamiento para lo que se invirtieron otros 200 millones de pesos más.

Entre el 2019 y 2020 se anunciaba la reubicación de la planta El Crestón por lo que se ampliaría las plantas de Urías l y la planta Norponiente y se construiría la planta de Urías ll, lo que se concretó hasta el 2021, pero no con la capacidad de sustituir de tajo, como se había argumentado, a la planta El Crestón.

Hoy, gran parte de las aguas negras de la ciudad siguen corriendo absurdamente hasta El Crestón, para luego, de ahí re-bombearlas por un ducto de 5 kilómetros hasta las plantas de Urías cuya capacidad, entre ambas, logran procesar apenas 600 litros por segundo. ¿Y el resto de aguas negras? Entre 400 y 500 litros de líquido residual es vertido crudo al Estero de Urías generando una criminal contaminación, hecho que las autoridades del medio ambiente solapan.

Igualmente, un alto volumen de aguas pútridas se desparraman en buena parte de la ciudad porque la presión del regreso, al toparse con el tubo ciego de El Crestón, ha incrementado más los vómitos de las alcantarillas, agravándose a la hora de las lluvias, sobre todo en el viejo casco del puerto.

Haber cancelado, irresponsable y criminalmente, la función de limpieza y vertimiento de la planta de tratamiento de aguas negras de El Crestón, no solo nos ha costado caro en términos económicos, sino por las terribles consecuencias de salud y pérdidas económicas que hoy muchos hogares y negocios están padeciendo.

Hace poco menos de tres décadas el cólera asomó su rostro de muerte durante la administración del entonces alcalde Martín Gavica, pero una acción inmediata, emergente, de todos los sectores se enfrentó con decisión y honestidad al incipiente flagelo. Hoy no estamos tan distante de que pudieran presentarse casos, habida cuenta que el Covid 19 nos dejó frágiles ante la posibilidad de otra terrible peste.

Urge entonces llamar a todas las fuerzas activas y productiva del puerto a cerrar filas frente a un fenómeno que, afortunadamente, la administración que encabeza Edgar Augusto González Zatarain ha reconocido y, sin quitar la mirada en el quehacer del presente inmediato, abrir una investigación para deslindar responsabilidades en cuanto al cierre criminal de la planta El Crestón. Habrá mucho más sorpresas y nombres de los involucrados.


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