
CHISPAZO
NADIE GANÓ EL DEBATE…
Felipe Guerrero
Nadie ganó el debate porque no hubo debate. Si acaso confrontación. Claudia Sheimbaum se dedicó a reiterar su defensa del régimen y hablar sobre lo que ella llama segundo piso; Xóchitl Gálvez se centró en cuestionar a la Cuatro T, recuperar los programas eliminados y fortalecer algunos de los que ya existen. De Jorge Álvarez Máynez no hay mucho qué decir. Picó aquí y allá.
¿Qué dejó el debate como referencia formal? ¿Qué podemos distinguir antes o después del debate? Nada que hasta ahora no se conozca. En todo caso lo más elementalmente positivo sería ponderar que es preferible tener este tipo de encuentros a no tenerlos.
Con todo sus asegunes pero el Instituto Nacional Electoral hizo lo que pudo, al igual que los conductores del encuentro, y está obligado a mejorar el formato, los modos, los tiempos y el enfoque de contenidos. Lo que vimos anoche fue un evento, más que acartonado, disperso y reiterativo en mucho de sus temas con el agregado de que el reloj, más que el adversario, se convirtió en el peor enemigo de las ideas.
El próximo 28 de abril será el segundo encuentro entre los aspirantes a la presidencia de la república, y ojalá que el formato y los contenidos coadyuven a que sea un verdadero debate de ideas, de tal manera que las descalificaciones, las acusaciones temerarias y los adjetivos se reduzcan al máximo.
Se trata de que las y el candidato aprovechen esta nueva oportunidad pare verse serios y responsables, para ofrecerse como estadistas, y no la conviertan en una pelea callejera siguiendo las reglas del marketing político donde las emociones y la percepción del momento sea lo importante.
Por supuesto, se trata de cuestionar o defender los modelos en pugna con argumentos. Se trata de utilizar la crítica sustentada en la propuesta y se trata de la responsabilidad histórica de ofrecer un trazo claro y contundente de cómo quieren gobernar al país los próximos seis años. Existen muchos más elementos en ese sentido, que entretener a la audiencia como si estuvieran en la barandilla policiaca o en la antesala de una agencia del ministerio público.