MINI-CHISPAZO

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MINI-CHISPAZO
¿CAMBIO DE ESTRATEGIA?
Felipe Guerrero Bojórquez
Será hasta que ellos quieran o hasta que el gobierno decida enfrentarlos? Desde que asumió el poder la presidente Claudia Sheinbaum, los hechos violentos se han multiplicado en el país. Y no es que la estén calando, es que los grupos criminales ya vienen encarrilados por la vía de los abrazos y no balazos de AMLO.
Y si el nuevo gobierno no para esa loca carrera criminal, entonces no pasará mucho tiempo para que el narco Estado se imponga. El Estado fallido, pues.
Por eso, al menos en Sinaloa, ya se empieza a notar que la estrategia del nuevo régimen poco a poco abandona los abrazos y le mete más a los balazos. ¿Será que el Ejército ya recibió instrucciones de la Comandante Claudia para no seguir poniendo las dos mejillas? Todo indica que sí.
Primero el Ejército abatió a 6 civiles armados en Tepuche, Sindicatura de Culiacán, luego a 19 en el Campo el 12 en Culiacán, y ayer a 2 en Los Brasiles, San Ignacio, además de un total de 60 detenidos.

Queda claro entonces que la estrategia de seguridad nacional empieza a combinar uno de sus ejes inmediatos como es el uso de la inteligencia con el uso de la fuerza, como vía inmediata para enfrentar la realidad violenta que padece el país.

Nada que ver con ese otro eje denominado «atención a las causas» que es de largo plazo. A como está el país, esperar abatir las causas de la violencia significaría, por esa vía, no terminar con el problema. Y también significaría llegar, en el corto plazo, pero con un país rendido, entregado a las «causas» pero de las fuerzas de facto. Así que el dilema inmediato es: O sigues dando abrazos y recibiendo balazos o impones la autoridad y el orden antes de que el país sea totalmente gobernado por el desorden.

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