
CHISPAZO
REBELIÓN EN LA GRANJA
Felipe Guerrero Bojórquez
La vicecoordinadora de MORENA en la Cámara de Diputados, Gabriela Jiménez, logró voltearle la tortilla a su coordinador Ricardo Monreal, para que la reforma contra el nepotismo, enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum, siempre sí entrara en vigor el 2027 y no el 2030, pero de última hora se decidió no seguir con la rebelión, en la idea de evitar un revés en la Cámara de Senadores, donde no alcanzarían los rebeldes votos guindas para revertir la trastada que Fernández Noroña y Adán Augusto le hicieron a la mandataria.
Si había alguna duda de que MORENA en el Congreso ya se dividió entre Claudistas y Obradoristas, ayer el propio Monreal y Gabriela Jiménez se encargaron de hacer público las diferencias. Mientras el coordinador de la bancada morenista reconoció que legisladores de su bancada negociaron a sus espaldas regresar a 2027 la prohibición del nepotismo, la vicecoordinadora respondió que no informó a su líder de los acuerdos con otras fracciones parlamentarias «porque esa es una de las funciones de mi representación, buscar vínculos» y para ello «no ocupo pedir permiso». ¡Tómala Barbón!
Como quien dice, “no ocupo consultarte para establecer acuerdos con otros grupos legislativos y con mi propia fracción parlamentaria”. Más claro ni el agua, sobre todo cuando la diputada Jiménez declaró ayer abiertamente que ella era leal a la Presidenta Claudia Sheinbaum al igual que Alfonso Ramírez Cuellar, otro de los diputados más cercanos y de mucha confianza de la mandataria.
Ciertamente, Claudia Sheinbaum no ocupa ofrecer declaraciones públicas en modo de deslinde de la figura de Andrés Manuel López Obrador. Por el contrario, dentro de la directriz política de la 4T, a sabiendas que el expresidente le dejó sembrado el camino de incondicionales, las circunstancias la obligan a reconocerlo y, a veces con exageración, definirlo como el mejor presidente que ha tenido México.
No, el deslinde no está en el discurso. No hay necesidad. El deslinde está en el verdadero ejercicio del poder. En la medida que Claudia se afiance, al mismo tiempo irá estableciendo condiciones para restar mando a los obradoristas de hueso colorado, como Adán Augusto López, líder del Senado y Ricardo Monreal, líder de la Cámara de Diputados quienes, ellos sí a espaldas de Sheinbaum, decidieron rechazar la propuesta presidencial para decirle no al nepotismo en las elecciones del 2027 y, por el contrario, aplazarla hasta el 2030, en una clara maniobra para seguir afianzando los lazos familiares-políticos, sobre todo de los López Obrador, y al mismo tiempo tratar de bloquear a la mandataria a la hora de proponer las candidaturas, en las elecciones intermedias, e impedir que se fortalezca.
La jugada es muy clara: Seguirle amarrando las manos a Claudia para que no sea ella la que ejerza el poder, sino AMLO.
Es paradójico, pero la llegada a la presidencia de Donald Trump ha favorecido a Sheinbaum, porque las circunstancias adversas contra el país, derivadas de la dura política estadounidense, ha obligado a la presidenta ha tomar decisiones sobre la marcha, en base al comportamiento de la economía y el desarrollo, y no en caprichos personales.
De hecho, una de las condiciones al gobierno de México para la no aplicación de aranceles de parte de la administración trumpista, ha sido el combate a los cárteles de las drogas, declaradas por EE. UU. como organizaciones terroristas, lo que ha obligado al régimen a deslindarse, sin necesidad de declararlo, de la fracasada política de seguridad de «abrazos no balazos» de López Obrador.
Hoy la lucha contra el crimen organizado, se parece más al modelo de Felipe Calderón (la guerra contra el narco) que al del pasado régimen. Aquí está más que clara la obligada pintada de raya, y el consecuente enojo de una parte de la élite obradorista, señalada por sus presuntas alianzas con grupos de facto, entre ellos precisamente los Monreal y los Adán Augusto, a quienes endilgan la figurada expresión de «con nuestros narcos no se metan» y el aval cómplice ante aquél descarado dicho de AMLO: “lo que pasa es que ellos también son seres humanos».
En fin, ya desde ayer asistimos a la nítida fisura entre los legisladores morenistas que, una buena parte de ellos, sin tapujos dicen que son leales a la presidenta Sheinbaum, contra aquellos que abiertamente le han dado la espalda a sus iniciativas dejando claro que a quien obedecen es a Andrés Manuel López Obrador. Ahora sí, en la práctica, el deslinde se empieza a manifestar, aunque públicamente, incluso, lo niegue la propia mandataria, cuyo reto es pasar a la historia como la primera mujer presidenta que reivindicó no solo los principios históricos del género, sino que impidió que otro gobernara tras bambalinas. O mandas o te mandan; o sirves al país o sirves al mesías, aferrado en seguir ejerciendo el poder. Punto.

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