
EL PORTERO DESFONDADO
CHISPAZO
Por Felipe Guerrero Bojórquez
Resulta que la DEA amaneció con ganas de jugar fútbol en la frontera. Presentaron con bombo y platillo su “Proyecto Portero”, dizque para tapar los goles de los cárteles que cada día tupen a la portería mexicana. Pero cuando volteamos a la cancha del lado azteca, la presidenta Sheinbaum sale a decir: “¿Cuál portero? Aquí no hay ni balón, ni cancha, ni partido”. Solo la porra gritando repetidamente soberanía nacional.
Apenas pasaron unas horas cuando de nuevo la DEA saltó a la cancha, sustituyendo al árbitro, pitando de nuevo: “¡Claro que hay partido! Y lo jugamos juntos con nuestros vecinos mexicanos!”. Como si México no llegara apenas a portero suplente, sin guantes, sin sudadera y con los ojos vendados.
El choque no es de palabras, es de concepción que se traduce en narrativas distintas. Estados Unidos quiere imponer músculo, poderío y ofrecer la idea de conjunción, mientras México necesita gritar a los cuatro vientos: ¡soberanía, cooperación no subordinación!, aunque en la práctica la realidad se imponga con cargamentos de armas desde suelo americano y dosis de fentanilo de aquí para allá, como si fueran paquetes de Amazon Prime.
Lo grotesco es que entre declaraciones, mañaneras y desmentidos, no solo se exhibe la tremenda fisura diplomática, sino que los chacas de los cárteles deben estar carcajeándose. Es más, México y E. U. ni siquiera se ponen de acuerdo para definir el nombre a sus operativos. En cambio los criminales son muy organizados en sus tareas de cobrar piso, exportar droga, lavar dinero, importar armas y hasta financiar campañas, sin necesidad de comunicados o de conferencias de prensa mañaneras.
El Proyecto Portero parece más un sketch de comedia que una política binacional. Unos dicen que existe, otros que no, y en medio, la ciudadanía atrapada entre discursos de programas conjuntos, soberanía y realidades de violencia.
La pregunta incómoda es: ¿quién miente? ¿La DEA tratando de demostrar su supremacía como agencia e inflando logros para justificar su presupuesto? ¿O el gobierno mexicano minimizando la cooperación para no parecer subordinado? Tal vez ambos, porque la política al final posee algo que caracteriza a quienes enjuagan el dinero: siempre hay dobles contabilidades.
En tanto, el portero sigue indefenso, oyendo que desde las gradas la porra grita soberanía, mientras en el sonido local se escucha una voz agringada, insistiendo que con su ayuda y la del árbitro, impedirá que el equipo contrario meta goles a la portería de México. Sin embargo no se ponen de acuerdo y el equipo de los malos se sigue dando vuelo, metiendo golazos hasta de chilena.

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