CHISPAZO. Felipe Guerrero Bojórquez

CHISPAZO. Felipe Guerrero Bojórquez



CHISPAZO. Felipe Guerrero Bojórquez
UN DÍA DE ESTOS…

Ya no es si en México alguien lo quiera o no; no se trata ya del esquema en blanco y negro de la 4T de que esto tiene que ver con patriotas y traidores. Con nuestro consentimiento, sin él o a pesar de él, un día de estos los gringos podrían abiertamente incursionar para llevarse al o a los que ellos quieran.
Después de Venezuela todo es posible.

No es solo contra México, sino que nuestro país es uno más que se encuentra en los planes de expansión de Donald Trump. Todo ya está claro, nítido, cantado. Al estilo AMLO, Míster Trump ha dicho que no hay derecho internacional que lo detenga, y que actuará bajo el criterio estricto de su razón y su moral. ¿Se puede uno imaginar a que tipo de «moral» se refiere?
De lo que no hay duda es que su fe hitleriana; su ultra derechismo, su racismo, su «superioridad genética», es la que guía sus decisiones. El señor naranja solo se postra ante un dios; el dios de todo bandido: El dinero.

Trump es un apostador contumaz; un adorador del dinero; es un voraz consumidor de propiedades que no le pertenecen, de las que se apropia bajo la divisa de por las malas o por las malas. Un extorsionador profesional sin límites, que ni siquiera respeta las más mínimas reglas del juego. Él arrebata y punto. Por eso no solo se ha convertido en un peligro para el mundo, sino para su propio país.
La recomposición geopolítica, por estrategia, podría unir al resto de las potencias contra Estados Unidos, y Groenlandia podría ser el inicio de ese proceso.

En efecto, Venezuela ya le abrió las puertas para ir ahora por Groenlandia, luego por Cuba, seguramente por Colombia y, desde luego, mantener en la raya a México, presionándolo, jugueteando con Claudia Sheinbaum y haciendo lo que quiera, lo que se le ocurra principalmente en materia económica, bajo el argumento de su seguridad nacional y su lucha contra el narcoterrorismo y el control de los carteles que, a su juicio, se han apoderado del Estado Mexicano. Por eso lo de Narco-Estado y lo de Narcoterrorismo.

Tampoco debe haber duda: Ya iniciaron las incursiones aéreas y de reconocimiento de los puntos que podrían atacar en México, Centroamérica y Colombia. No pidieron permiso, no acordaron. Nomás avisaron y advirtieron. Les vale madre. Y sí, Trump está cumpliendo su palabra: No hay normas internacionales que lo detengan. Es su «moral», su pensamiento lo que lo guían; su ambición desmedida y su mesianismo porque sueña con apoderarse del mundo.

Donald Trump no tiene límites, como tampoco los ha tenido la llamada Cuarta Transformación con la propia sociedad mexicana, al apropiarse del control total de la vida pública, corroer a las instituciones y proteger o pactar alianzas con la delincuencia organizada, a través de conocidos y llamados narco políticos.
No ha tenido límites en dividir a la sociedad mexicana y en sembrar el odio. En generar el sentimiento de que es preferible la «intervención de un factor externo» a ser sometidos por una dictadura, como ocurrió en Venezuela.
¿Cómo «cerrar» filas ante la amenaza extranjera si al interior el régimen se ha encargado de fracturar a la sociedad? ¿Cómo romper con la divisa cuatroteísta del sino estás conmigo estás contra mí?
¿Cómo zanjar esa intolerancia del régimen que todo lo ha deteriorado, con reformas que han ido en contra de los esfuerzos de la sociedad civil por construir un México más democrático y plural? Justo cuando MORENA ha concentrado el poder y se ha hecho de las instituciones centrales de la República para beneficiar su régimen, no a la sociedad mexicana, y justo cuando ha ponderado sus alianzas con las fuerzas oscuras que mantienen en el miedo y la zozobra a todos sus sectores.

Y los gringos lo saben, por eso aprovechan la coyuntura; el ambiente de confrontación social y el repudio de la gente hacia el régimen por haber permitido, con sus «abrazos y no balazos», el fortalecimiento de los cárteles en todas las regiones del país.
Por eso exactamente el discurso de «soberanía» al que recurrentemente apela la presidente Sheinbaum, se escucha hueco, falso y poco creíble ante el sentimiento de rechazo de millones de mexicanos.

Por eso cuando Trump anuncia que sus tropas incursionarán en México para desmantelar a las organizaciones criminales y cargar con los narco políticos, mucha gente piensa que, venga de donde venga la acción, alguien estaría aplicando la justicia que aquí no se ejerce.
Nadie estaríamos de acuerdo en una invasión gringa, pero la pregunta es:
¿Quiénes son los responsables de jalarle los bigotes al tigre y al mismo tiempo mantener fracturado al país?
¿Quiénes han creado las condiciones para que la injerencia ya esté en proceso? ¿El régimen o los ciudadanos?
En Venezuela no fue el pueblo; fue el régimen autoritario, la mafia del poder, los rufianes y los criminales que, aún siguen ahí, los responsables de la injerencia gringa. Hoy ellos se arreglan con el Imperio bajo sus mismos códigos.
Lo mismo podría ocurrir en México.

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