Alfaro: momento crucial


Obviamente las cosas no le han salido a Enrique Alfaro como seguramente las planeó al iniciar su gestión gubernamental. Los problemas se han venido multiplicando y, ahora, enfrenta retos extraordinarios que marcarán, según sea el caso, el resto de su administración. Al rendir cuentas al Congreso del Estado, remarcó, como es natural, aspectos sobresalientes entre los que no hay por qué regatear, por ejemplo, la conducción del problema de la pandemia, cuestión que, pese a algunas controversias muy comprensibles, ciertamente han pretendido diseñarla como una estrategia mucho más consciente y eficaz que la de orden nacional, más sujeta a los criterios políticos que a los de salud pública. En esto todavía faltan muchos desafíos por venir y la incertidumbre es enorme si se considera que estamos lejos de volver a una genuina normalidad y al restablecimiento de condiciones propicias para el cabal desarrollo. A duras penas, pero, en efecto, vamos adelante pese a la inconciencia de no pocos «colaboradores” del gobernador y de sectores que a nueve meses todavía no asimilan la importancia de ser prudentes ante el mal del siglo.

Es apenas el primer tercio de una gestión y Alfaro se encuentra ante una disyuntiva poco favorable en cuanto a su relación con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Todos lo sabemos. Esto fue prácticamente de origen ya que iniciaban ambos gobiernos cuando se suscitó el primer choque que llevó a Alfaro a convocar a los distintos sectores para entrar en defensa, aseguró, de la soberanía del estado. Desde entonces poco ha cambiado y la voluntad presidencial acaso ha asomado en bien de Jalisco con la terminación -cosa virtualmente obligada- de la línea tres del tren y, lo que parecía una nueva etapa, pronto se vino abajo con el asunto del presupuesto federal para el año próximo. La Alianza Federalista surge como una fuerza que podría irse debilitando si en algunos de esos estados llamados “rebeldes”, como el nuestro, en la elección próxima ganan la posición gente más afín al presidente. Así que la lucha es ahora o nunca, principalmente para lograr mejor equilibrio y equidad a través del pacto de coordinación fiscal. Difícil sería si, en realidad, tuviera que recurrirse a una ruptura en este sentido pues no sabemos que tanto es lo que realmente ganaríamos o que también perderíamos en tan impensado escenario.

Preocupa a Alfaro, lo dijo en su segundo informe, la continuidad en sus propios programas prioritarios. Cada gobierno, a su nivel, lo tiene. Para él hay cierta confianza en cuanto a la realización de la línea 4, ofrecida efectivamente por el primer mandatario, a la que prometió un rotundo sí. pero, como todo en política, tampoco precisó cuándo. La contracción de una considerable deuda pone al gobernador de Jalisco en una situación problemática para seguir haciendo obra por su cuenta y esto se torna inquietante cuando la escasez de recursos termine por afectar cuestiones más esenciales y urgentes, como la seguridad, la educación, el transporte, los servicios y naturalmente la salud de la población en estos momentos.

Hay mucho que queda todavía en la agenda de pendientes de Alfaro, desde clarificar el destino de los créditos adquiridos y poner fin a las especulaciones y críticas, hasta resolver en definitiva el camino de la actual Fiscalía en la que no aparece por ningún lado el sentido autocrítico sobre una tarea primordial que dista de tener buenos resultados. Por ello, se mantienen los altos índices de delincuencia, asaltos, homicidios, desapariciones, etcétera.

Por si fuera poco, adviene un periodo preelectoral en el que puede haber muchas variantes e incluso amagos al predominio logrado por el partido de Alfaro en la entidad. Sus antagonistas de seguro preparan una embestida que ya da señales como la presencia de Alberto Uribe y que podría ser trascendental para las metas que busca Alfaro, entre ellas su antes manifestado deseo de “refundar” el estado y crear una nueva Constitución. Así las cosas, el momento es crucial para el gobernador Enrique Alfaro, pero no hay que olvidar que también lo es para todos los jaliscienses que esperan por ello la toma de cada vez mejores decisiones.



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