CHISPAZO · Carta abierta a la Presidente

CHISPAZO · Carta abierta a la Presidente



CHISPAZO · Carta abierta a la Presidente

“Dos canastas básicas”… ¿en qué país, señora Sheinbaum?

Presidenta Claudia Sheinbaum:
Le escribo no como periodista, sino como ciudadano que ha sentido la inflación como un latigazo en la espalda de la esperanza. Usted ha dicho que con el salario mínimo de 315.04 pesos diarios a partir de 2026 “alcanza para adquirir dos canastas básicas”. Permítame, con respeto y con datos, decirle que eso es completamente inexacto.

Para empezar, el salario mínimo subirá 13%, cierto,
pero la inflación acumulada de la última década rebasa el 40%; y solo entre 2022 y 2024, la inflación alimentaria promedió arriba del 12% anual.
En español llano: los precios subieron mucho más rápido que los salarios.

Veamos la canasta básica real.
No la oficial, no la contada en voz de sus funcionarios, sino la que armamos los que compramos diario.

Si tomamos solo 30 productos esenciales, uno por unidad, racionados porque la holgura está muy lejos de nuestra condición de supervivencia:
tortilla, arroz, frijol, pasta, azúcar, aceite, un litro de leche, huevo, sardina, atún, limón, cebolla, tomate, naranja, manzana, zanahoria, papel, jabón, detergente, harina, maíz, pasta dental…
y una pieza mínima de carne a la semana, apenas una canasta así cuesta alrededor de 2,300 pesos para una o dos personas.

Eso significa que la canasta mensual para una sola persona ronda los 9,200–9,300 pesos.

Y ahí se fue todo el salario mínimo. Completito.
Sin gas, sin transporte, sin pañales, sin útiles escolares, sin renta, sin medicinas, sin luz, sin agua, sin calzado, sin ropa ..Y sin calzones.

Usted presume “dos canastas básicas”.
Señora presidenta: ni una completa deja respirar.
Y la segunda solo existe si el trabajador deja este mundo.

Compare: En 2018, de acuerdo a datos del CONEVAL, una canasta alimentaria urbana costaba alrededor de $1,500 pesos. Hoy, ronda los $2,687 (dependiendo el estado y la fuente). Ha subido como mínimo más del 70%. Y en productos específicos, el golpe es contundente.

Huevo: de 28 a 55 pesos el kilo en promedio +98%; aceite +60%; frijol +70%, azúcar +80%; tortilla de 14 a 28 pesos el kilo +100%. Usted aumentó el salario, pero la vida ya aumento primero.

Le pregunto con números, presidenta:
Si una familia promedio en México es de 3.2 integrantes, ¿con qué cubre la renta, o el pago de la casa, la ropa, el transporte, el gas, la luz, la escuela, el internet, la salud?
¿Con qué compra pañales, leche en polvo, paga pasaje, compra medicina, viste a sus hijos, va al cine, paga abonos y cubre el refri vacío de fin de quincena?

¿Con qué? Porque cuando el salario mínimo queda mutilado por la inflación, no es bienestar, es precariedad disfrazada en la estadística.

Usted dice ya alcanza. La gente dice no llega.
La estadística dice avanzamos. Y la caja del súper o del abarrote no miente, menos cuando se pide fiado para aguantar la semana o la quincena.

Presidenta: no se vale sacarle la vuelta al sacrificio familiar con gráficas. No convierta un incremento nominal en bandera triunfal, cuando el carrito del supermercado o los estantes de la tiendita desmiente al discurso de las cúpulas.

El salario mínimo es hoy un respirador artificial, no una señal de prosperidad, menos para los «representantes» del pueblo que gozan de sueldos elevados, viáticos, viajes y comilonas a costa de nuestros bolsillos. Ellos también son ajenos a las carencias de millones.

Y usted lo sabe, o no se si lo sabe, disculpe. Pero
un trabajador vive con miedo a enfermarse porque una consulta privada les revienta el mes. Excúseme, es que acudir al sistema de salud nórdico, el más fregón que el de Dinamarca, es perder tiempo, dinero que hace falta y, a parte, regresarte sin medicinas apelando al Dr. Simi, ese sistema que le ha ayudado mucho al régimen…Y a la gente.
De modo pues que enfermarse da al traste con los planes de supervivencia alimentaria, o de una salida dominguera para ir a ver a la abuela.

No es drama presidente Sheinbaum. Esa es la vida real. Bueno, entonces si es drama.

Por eso le escribo, para decirle que la canasta básica, su anuncio, no está para discursos triunfalistas ni para asidero partidista, porque nada de esto vale ante la condición de sobrevivencia de millones de mexicanos.

Y si usted afirma que el salario mínimo alcanza para dos canastas básicas, está eliminando en automático el drama cotidiano de millones de mexicanos.

No basta con aumentar el salario. Ni con las diversas becas y apoyos que se entregan. Eso también ha quedado pulverizado. Qué bueno, sí, pero eso es un paso que la inflación ha dejado a medias.

Necesitamos un gobierno que controle los precios, que proteja la producción primaria, que no ahogue al campo con abandono, que no entregue la mesa nacional a cadenas de importaciones y especulación como hoy ocurre. Por eso los productores del país se han alzado en protesta, no solo por la falta de apoyos, sino porque saben que si no se alimenta al pueblo, entonces se está vulnerando el principio de seguridad nacional que todo Estado debe garantizar.

Y, sobre todo necesitamos honestidad. Porque cuando un salario mínimo no alcanza para una vida digna, entonces el país no está bien. Y quien diga lo contrario, miente.

Presidente Sheinbaum: Subir el salario es un paso.
Pero el día que realmente “alcance” será cuando el trabajador pueda llenar su mesa sin agacharse, sin empeñar la quincena y sin pedir fiado o prestado.
Cuando una familia no tenga que elegir entre comer, curarse o moverse.
Cuando el ahorro sea posible y no una fantasía.
Cuando la canasta básica no sea un lujo, sino el alcance mínimo de la dignidad, entonces sí, hable de “dos canastas”.
Mientras tanto, respetuosamente,
no presuma la abundancia donde la mesa está pelona.
Atentamente,
Un ciudadano que paga la cuenta; que conoce el ticket de la tiendita o el supermercado, como para aceptar canastas fuera de la realidad.

(Feed generated with FetchRSS)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *