CHISPAZO

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LA JIRAFA ¿MUERTE «NATURAL»?
Felipe Guerrero Bojórquez
El rico imaginario popular movió a la jirafa «perdida» del zoológico de Culiacán a lugares insospechados. Los memes superaron con mucho, en dos días, a los que casi a diario se difunden para ridiculizar a los políticos y personajes de nuestra vida pública, quienes por un momento se sintieron aliviados de que el animal los eclipsara.

La desaparición de la Jirafa puso también en evidencia la irresponsabilidad de las autoridades del parque, quienes al principio no supieron explicar qué había pasado con ella, lo que desató la especulación y puso a trabajar a la creatividad de la raza.

Los primeros memes destacaron la imagen de Batman Harfuch, el supersecretario Seguridad Pública en el país, quien prometió encontrar al cuadrúpedo y regresarle la alegría a la gente de Ciudad Gótica (Culiacán). A la jirafa la pusieron a caminar por diversas calles, sobre las áreas más importantes. Otros la amarraron a un lado de una taquería, en espera de ser sacrificada, en otra imagen aparece en el estadio de los Tomateros y en otra más se observa «empecherada» y con un «fierro» de alto calibre, dispuesta a rifársela en la guerra que protagonizan los chapos y los mayos.

Pero no paró ahí porque de pronto el mamífero apareció en Ciudad Metrópolis (Mazatlán) caminando oronda por Olas Altas y el malecón, tomándose una foto en el Monumento al Pescador y deslizándose por la tirolesa de El Faro, donde se atoró. Luego se fue al estadio de los Venados. También apareció por otras ciudades del territorio. Es decir, en una geografía donde los humanos desaparecen y poco se sabe de ellos, todo mundo imaginaba por dónde podría andar la jirafa, de la que la gente se apropió porque en el fondo deseaba que la encontraran y regresara a casa sana y salva.

Solo que dos días después, los habitantes del territorio, se toparon con una fatal noticia ofrecida por la entrimbulicada burocracia de la que hay que desconfiar porque, en el caso del zoológico, el director ni siquiera sabía qué había pasado con el animalote; que él apenas había entrado en noviembre; que no había recibido el inventario; que no sabía lo ocurrido con la jirafa y que iba a investigar. Total que para pronto se aventó un rollo a través de un comunicado solo para decirnos al final que el cuadrúpedo había muerto, el pasado 15 de septiembre, por razones «naturales». Debe haber un expedientes y lo más elemental: fotografías reales, no de inteligencia artificial.

Solo que el comunicado rollero deja muchas interrogantes: ¿Por qué no lo dieron a conocer? ¿A caso no era noticia para la comunidad, para los niños, a los que se debe hacer partícipes de un acontecimiento aunque sea triste? ¿Deveras, murió por «causas naturales»? Es decir, así, de repente, sin estar enferma, como de repente supimos de su desaparición? ¿Y qué hicieron con semejante animal muerto? ¿Dónde lo sepultaron? ¿Lo cremaron? ¿Qué se hace en estos casos que tampoco nadie supo?

Es posible que el director del zoológico no lo supiera, pero ante una baja de esta naturaleza debieron haberle informado. ¿Habrá en ese centro recreativo otras anomalías u otras situaciones que pueden ser delicadas y que el funcionario desconozca? Es probable, porque si eso hicieron con un animalote, que no harían con los animalitos. Debe existir, desde luego, un inventario porque ahí se anotan las bajas por diversas razones y los animales que habitan actualmente. Solo falta que el relativamente nuevo director diga que no lo tiene, que no se lo han entregado.

De acuerdo a la nueva legislación animal, los funcionarios, exfuncionarios, los veterinarios y el personal asignado, deben rendir cuentas para que se aclare judicialmente que fue lo que realmente pasó con la jirafa.

¿Tomó nota del suceso en el zoológico de Culiacán la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente? Dependencia que vigila e inspecciona este tipo de parques animales.

La ley es muy clara, el artículo 4 de la norma para la protección de la vida silvestre indica que:
«Es deber de todos los habitantes del país conservar la vida silvestre; queda prohibido cualquier acto que implique su destrucción, daño o perturbación, en perjuicio de los intereses de la Nación».
También subraya expresamente:
«La presente Ley tiene por finalidad garantizar el bienestar y proteger la vida de todas las especies de animales vertebrados domésticos o silvestres mantenidos en cautiverio. Asimismo impedir el maltrato y la crueldad causado por el ser humano que pueda ocasionarles sufrimiento innecesario, lesión o muerte».
En el zoológico de Culiacán debe abrirse una investigación. La desaparición o muerte de un animal no es cualquier cosa, menos cuando está en cautiverio. No es nomás decir: «Fue muerte natural» y ya, sin que nadie en su momento se haya enterado y rendido cuentas.
¿Y las y los diputados animalistas que siempre les da por rasgarse las vestiduras? Bien, gracias.

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