CHISPAZO. Felipe Guerrero Bojórquez

CHISPAZO. Felipe Guerrero Bojórquez



CHISPAZO. Felipe Guerrero Bojórquez
¿A qué vino realmente García Harfuch?

Y la pregunta es, no solo cuál fue el compromiso con los empresarios de Mazatlán, sino con la ciudadanía del puerto.
¿A qué vino realmente el Secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch? Lo que está más a la vista es que vino a pedir renuncias del gabinete de Rubén Rocha. Y ya rodó la cabeza de Ricardo “Pity” Velarde, ahora exsecretario de Economía. Y se comenta también que pronto la de Feliciano Castro Meléndez, aún Secretario General de gobierno.
¿Vino Harfuch también a comprometerse con los hombres del dinero —a quienes invitaron de manera especial— a la llamada Mesa para la Construcción de la Paz celebrada en las instalaciones de la Tercera Región Militar?

Porque si de compromisos se trata, lo que anunció Harfuch fue apenas lo que hace mucho debieron hacer las autoridades locales.

¿Apenas ahora revisar los antros de donde han desaparecido decenas de personas en Mazatlán?
¿Apenas ahora realizar cateos en el bar donde desapareció el joven Carlos Emilio?
Y debería también investigar quién o quiénes son responsables de que en esos lugares no existan videocámaras —o “no sirvan”— justo donde se acumulan denuncias por desapariciones.

Y si de responsabilidades hablamos, siempre sí, como ya lo había insinuado, el gobernador Rubén Rocha retiró del cargo a Ricardo Velarde, quien fungía como Secretario de Economía, socio de varios de esos bares. ¿Lo hizo para sacarlo de la lumbre o realmente para que aporte a la investigación judicial? ¿Lo hizo presionado por el propio Harfuch que traía ya la instrucción presidencial? El tuit del gobernador Rocha está más cargado de elogios para Velarde; como si en vez de despedirlo le estuviera dando apenas posesión del cargo. Es probable que para cuando aparezca esta columna, también haya entregado su renuncia el Secretario General de Gobierno Feliciano Castro. ¿También por instrucción presidencial? No tener los relevos a la mano así lo indica. Es decir, la decisión presidencial probablemente agarró desprevenido al gobernador. Pero en la próxima entrega abordaremos este tema con detalle.
¿De veras no sabe, no está enterado Harfuch de lo que ocurre en Mazatlán y en el resto del estado? O por las corridas de toros que iniciaron hoy, si tiene un diagnóstico preciso. Porque se supone que dispone de un equipo de investigadores, de la famosa inteligencia que tanto presume la presidenta Claudia Sheinbaum: no solo para descubrir droga o detener operadores, sino para tener un mapa delincuencial de los posibles vínculos entre algunos funcionarios de gobierno y grupos al margen de la ley; una bitácora con los perfiles de empleados que desempeñan puestos claves, no precisamente al servicio de los ciudadanos.
A dónde se va el dinero? ¿En qué se gasta si no se invierte en lo más elemental de la infraestructura urbana? ¿Lo sabe o no lo sabe Harfuch? Es que el asunto no tiene que ver solo con auditorías, sino con el funcionamiento de una estructura operativa con signos delincuenciales. Entonces es probable que lo sepa.

¿Sabe, por ejemplo, que a los empresarios invitados a esa reunión —para legitimarla— desde el propio gobierno estatal se les tacha de neoliberales, incluso de enemigos de la transformación?
¿Sabe que, por el contrario, hay otros “empresarios” que no fueron invitados pero que son bien vistos, porque apoyaron campañas electorales y se les paga mediante adjudicaciones directas o dudosas? Seguramente sí lo sabe

Porque lo que se escuchó en esa reunión fue el mismo rosario de siempre:
decomisos, detenciones, aseguramientos, cifras, estadísticas.
Como diría Lucerito: ¿Yyyyyyyyy?

Sí, ¿y todo eso cómo ha incidido en el mundo real?
¿En qué ha cambiado la vida de la gente?
¿Para qué sirven tantos decomisos si las ciudades siguen secuestradas por los grupos fácticos?
No es que no sea importante, pero a la ciudadanía poco le importa la cantidad de armas o drogas incautadas; lo que sufre cada día es la ausencia de autoridad, de justicia y de rumbo.
Entonces, volviendo al principio:
¿Qué le dejó a Mazatlán y a Sinaloa la visita de Harfuch?
¿Que ahora sí van a revisar los antros?
¿Solo los antros?
¿Solo eso? Pronto se sabrá porque se habla de que, igualmente, el gabinete de Rubén Rocha sufrirá en los próximas horas y días una fuerte sacudida.
Como decía el padre de un amigo:
—Qué jodidos estamos todos ustedes.

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