CHISPAZO/ Felipe Guerrero Bojórquez

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CHISPAZO/ Felipe Guerrero Bojórquez
¿LA PRESIDENTE ESTÁ O NO ESTÁ ENTERADA?
La presidente Claudia Sheinbaum asegura que en el sector minero no hay denuncias de extorsión ni cobro de piso. ¿De veras?
¿Alguien supone que los representantes de grandes mineras, sentados frente a la mandataria, le dirían que sí, que pagan para operar? ¿Que confirmarían públicamente que la violencia condiciona la extracción de minerales? Como si no supieran que una cosa podría ser la buena fe presidencial y otra muy distinta es que la queja llegue, por filtración o descuido, a oídos del victimario.
En Sinaloa, particularmente en Concordia y Cosalá, los pequeños mineros tradicionales cerraron o abandonaron sus minas desde hace tiempo. No por activismo ambiental, sino por violencia, robo y extorsión. Y eso no es especulación ideológica; es sobrevivencia.
Entonces la pregunta vale:
¿lo sabe la Presidente?
Si no lo sabe, sería porque las vías institucionales, los gobiernos locales, las fiscalías estatales, las delegaciones federales, han preferido no informarle. Primero, para sostener la ficción de que en su territorio “no pasa nada”. Segundo, por miedo. Y tercero, posibilidad nada menor, por complicidad.

Pero sería aún más grave que sí lo supiera y, aun así, privilegiara el discurso de que todo está bajo control mientras hay trabajadores ejecutados, desaparecidos o desplazados que desmienten esa narrativa. Aquí la duda no es vanal. López Obrador solía repetir que “el presidente lo sabe todo”. ¿Aplica también ahora?

Y a propósito de no querer enterarse.
En la mañanera le preguntaron a la Presidente sobre el libro Ni venganza ni perdón, del exconsejero jurídico Julio Scherer Ibarra, uno de los hombres de mayor cercanía con López Obrador en su momento estelar.
¿Qué respondió? Que no lo iba a leer.
No explicó por qué. Redujo el tema al “círculo rojo”, esa categoría en la que se coloca a analistas, periodistas y comentaristas cuando lo que dicen incomoda. Pero la misma Presidente ha citado libros, estudios y artículos cuando conviene a su causa.
El problema, desde luego, más que literario es político. En ese libro se consignan acusaciones graves: desde el presunto manejo discrecional de miles de millones de pesos por parte de Jesús Ramírez, hasta reuniones en Palacio Nacional con personajes vinculados al llamado “huachicol fiscal”, como Sergio Carmona, asesinado en Monterrey e investigado por autoridades estadounidenses.
No lo escribe un adversario externo. Lo escribe alguien que estuvo dentro. ¿No leerlo es prudencia? ¿O es una decisión consciente de no enterarse?

Mientras tanto surgen cortinas de humo.
Y es que desde Palacio Nacional se impulsa con vigor la extradición del exgobernador panista de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca. Nadie discute que si hay delitos, deben investigarse y sancionarse.
Lo que llama la atención es la selectividad narrativa. Porque en México sobran presuntos delincuentes de cuello blanco con poder vigente, muchos cercanos al oficialismo. Algunos incluso señalados por vínculos con estructuras criminales. Pero de eso se habla menos.
La pregunta vuelve, como cuchillito de palo. ¿Entonces qué? ¿Ignora realmente la Presidente la extorsión en el sector minero?
¿O simplemente decide que lo único que cuenta es lo que se declara en una mesa formal y no lo que se vive en las minas cerradas y en las familias desplazadas?
Por eso las preguntas siguen:
¿Gobernar es saber?
¿O gobernar es escoger qué no saber?
Porque si la Presidente no está enterada, alguien le está ocultando la verdad. Y si sí está enterada, el país merece algo más que silencio selectivo.

DE ÚLTIMA HORA y antes del cierre de esta entrega. Como si el escenario no fuera suficientemente tenso, representantes de la Alianza Mexicana de Abogados y de la Federación de Abogados de Sinaloa, interpusieron ante la Fiscalía General de la República una denuncia penal contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por delitos que van desde ejercicio indebido del servicio público hasta presunta delincuencia organizada.
Los promoventes advierten que también acudirán al Departamento de Estado de Estados Unidos, a la ONU y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Son señalamientos mayores. No parecen movimientos improvisados. Quien se lanza desde esas alturas no suele hacerlo sin paracaídas.
¿La cuestión es de fondo? ¿Ya empezó el baile? Se va a saber…Y pronto.

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