Cosas del futbol


Repechaje, repesca, reclasificación, juego de comodines o wild card; este impío proceso de salvación de almas para miles de aficionados, siempre tuvo valor en cualquier campeonato: es un salvoconducto para entrar al cielo atravesando el purgatorio.

La satanización del repechaje no tiene que ver con el número de pecados, sino con el de pecadores: hay demasiados equipos involucrados en él. Mediante el repechaje, intenta santificarse la tabla general. Pero como en todos los juegos de la vida, existe una importante cuota de azar que incorpora un ambiente de clandestinidad a la búsqueda del título.

Calificar por la vía de un rescate tiene un tufillo indecoroso, pero no hay ningún síntoma antideportivo, ni de injusticia en ello. Viéndolo de otra manera, es una oportunidad para resetear a cenicienta.

Lo discutible del repechaje es que, sin la angustia de la eliminación directa, la solución mano a mano o la definición a ganar o morir como ultimátum deportivo, hay equipos que nunca conseguirían emocionar a nadie. La constancia, una de las máximas virtudes del deporte, parece menospreciarse como sistema de competencia: jugársela a todo o nada no es por un simple motivo comercial; la razón de fondo es cultural.

Otra cosa que perdió la paciencia fue el título de goleo. Pichichi en España, Capocannoniere en Italia, Torjägerkanone en Alemania o campeón goleador traducido al lenguaje universal, es una regla de etiqueta que se gana con el tiempo, pero que fue perdiendo importancia en algunos campeonatos: el nuestro es uno de ellos. Todos los domingos por la noche esperábamos y revisábamos con atención la tabla de goleo, era una parte fundamental del desarrollo del torneo. Los goleadores ofrecían una lectura distinta a la interpretación del juego.

El numero de anotaciones nos hablaba de crisis o espectacularidad, la cantidad de delanteros peleando el título significaba calidad, y la lucha entre atacantes mexicanos o extranjeros, jóvenes o veteranos; arrojaba un análisis sobre la salud de nuestro futbol. En la tabla de goleo mirábamos el juego con otra perspectiva y podíamos entender conceptos como regularidad, madurez, eficacia y confianza, que daban valor a las cosas de futbol.



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