No estuve presente, pero puedo apostar a que Antonio Pérez Garibay brincó y lloró de alegría al ver a su hijo Sergio ganar ayer el Gran Premio de Shakir de la Fórmula 1, corrido en el reino de Bahrain.
El mérito del triunfo de Checo Pérez es del piloto, pero el jalisciense del momento no pudo haber llegado a su asiento en la Fórmula 1 sin el apoyo generoso y exigente de su padre, Antonio Pérez Garibay, un visionario que soñó con momentos como el que todo México celebró ayer.
Antonio Pérez, tapatío de la colonia Del Fresno, es ahora un empresario con aspiraciones políticas. Ya ha sido candidato a cargos de elección popular, y quiere volver a serlo. Pero este texto queda alejado por completo de ese tema. Ya habrá tiempo después para ello.
Conocí a Antonio Pérez Garibay hace muchos ayeres, cuando hice mi debut y despedida como piloto de un auto Fórmula Nacional, y el experimentado corredor se convirtió en mi padrino involuntario cuando sin conocerme se acercó a mí tras las clasificaciones, donde también participó, para saber de mi experiencia (nula), darme consejos muy prácticos, y pedir a su mecánico ajustes que hicieran más manejable mi auto. Y me dijo lo que iba a ocurrir: “No vas a ganar, pero te vas a divertir”.
Y es que Antonio Pérez desayuna, come y cena automovilismo. Siempre ha sido un apasionado del tema, y gran parte de su carrera profesional la hizo como piloto exitoso a escala nacional, y preparador de autos. Y ya en su retiro como corredor, alentó con todo, literalmente con todo lo que tenía, las carreras de sus hijos Antonio y Sergio. Me consta que sus ingresos se iban en mantener a sus hijos corriendo en el extranjero para que se foguearan. Y no crea que sobraban los billetes; no. Hubo muchos sacrificios de toda la familia Garibay para mantener un sueño que apuntaba a lo que es hoy: un jalisciense exitoso.
Hoy Antonio Pérez puede dormir satisfecho por completo. Convirtió a Sergio y Antonio en hombres capaces de superar las adversidades. Y cumplió. Cuando Checo celebraba en lo más alto del podio en Bahrain, entrecerré un poco los ojos y pude ver no al hijo, sino a su padre, levantando el trofeo.
Twitter: @baezamanuel