Extinción de Luz y Fuerza del Centro. Javier Lozano dice cómo hicieron



La noche del 10 de octubre del 2009, la atención de los mexicanos estaba en el Tri, que se disputaba su pase al Mundial Sudáfrica 2010 ante El Salvador; al mismo tiempo, el gobierno del presidente Felipe Calderón aprovechó para asestar un golpe letal al Sindicato Mexicano de Electricistas y extinguir la paraestatal Luz y Fuerza del Centro.

“No se rompió un sólo vidrio y no se interrumpió el servicio”, dice orgulloso Javier Lozano, uno de los protagonistas de este hecho histórico, en el que 44 mil trabajadores se quedaron sin empleo, aunque, asegura, muchos fueron recontratados por la Comisión Federal de Electricidad, y a otros se les ayudó a encontrar otras opciones de trabajo.

No obstante, actualmente 16 mil continúan en la lucha porque se les regrese su empleo en un movimiento que, a pesar de estar fuertemente fragmentado, continúa encabezando Martín Esparza, secretario general del SME.

Lozano, quien ocupaba la Secretaría del Trabajo y Previsión Social en ese año, reconoce que la desaparición de la empresa se contemplaba desde varios sexenios atrás por ser ineficiente y costosa, pero la beligerancia del sindicato y las irregularidades en la elección de Esparza llevaron a tomar acciones que estuvieron avaladas, asegura, por gobernadores y el jefe de Gobierno capitalino Marcelo Ebrard.

En entrevista con MILENIO, Lozano Alarcón dice que en todo el tiempo que ha pasado no se arrepiente de la decisión, la que califica como difícil y que se tomó en un año complicado.

«Yo creo que a 11 años de distancia lo que podemos aplicar todos los mexicanos es que se trató de una decisión valiente, oportuna, pertinente, auténtica, bien diseñada y bien ejecutada por parte del presidente Felipe Calderón. Hoy tenemos mejor servicio de suministro de energía eléctrica a través de la CFE, a pesar de su director», afirma.

“Cada día que pasa, cada mes, cada año nos damos cuenta de que hicimos lo correcto, había muchos riesgos, tan había riesgos que desde 1985 que se había tomado la decisión de extinguir Luz y Fuerza del Centro, que por cierto en ese momento el secretario de gobernación era Manuel Bartlett, estaba todo listo para ejecutarse viene el terremoto del 19 de septiembre y todo lo detuvo”, comenta. 

El ex funcionario detalla que el decreto que terminó con la paraestatal fue totalmente legal, avalado por la Suprema Corte, pero que, a pesar de no necesitar del voto del Congreso, acudieron a los líderes en el Legislativo y otros actores políticos para tener su respaldo.

“Sí se habló con varios actores, tanto gobernadores, líderes de partidos, líderes de sindicatos, tanto afines o cercanos al gobierno o no tan afines ni tan cercanos al gobierno, pero que necesitábamos esa anuencia y desde un principio nos dieron ese respaldo”, declara.

¿Con qué líderes, legisladores y sindicatos se habló?

“Naturalmente tuvimos que hablar con el líder del Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana, el SUTERM, pues ellos iban a absorber el servicio, con los gobernadores naturalmente de la zona centro donde se prestaba el servicio, platicamos incluso con otros sindicatos, prefiero omitir los nombres (…) sabían que estábamos destinando 43 mil millones de pesos al año de subsidios sólo para mantener la operación de un organismo que, además lejos de apostar por la productividad, crecía su personal”.

¿Qué los llevó a tomar la decisión?

“Lo que detona todo esto es cuando el sindicato tomó vehículos oficiales del organismo y fueron a mis oficinas de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social entonces ubicadas en Periférico Sur y bloquearon ambos sentidos exigiendo la famosa toma de nota, es decir el reconocimiento con registro oficial para Martín Esparza y el resto de su comité directivo.

“Escalaron el conflicto al máximo y ese día por instrucciones del Presidente se le descontó el día a los trabajadores faltistas. Nunca había pasado eso en la historia y dijo Felipe: ‘ya es hora de que pongamos orden y de que apliquemos la normatividad tope donde tope’. Así se hizo, con esa congruencia, con valentía, y claramente el conflicto empezó a escalar y fue cuando fuimos midiendo el pulso de la opinión pública a través de encuestas y de focus group y vimos que la gente sí estaba muy molesta con este sindicato, y bueno hasta el propio Marcelo Ebrard siendo jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal estuvo de acuerdo que tomáramos acciones».

​¿Cómo fue esa noche?

“Le estaba pegando a la productividad de la propia Ciudad de México entonces cuando todo esto vino dijimos: ahora es el momento, no hay una coyuntura especial, no era la revisión del contrato colectivo, no era la revisión salarial y lo que sí te puedo decir es que, sí tomamos la decisión de que fuera esto en un fin de semana para que hubiera menos gente, para que no hubiera trabajadores en las instalaciones y solamente estuvieron los de guardia para no arriesgar a la población civil. Como tal que esto fuera de noche, que fuera por sorpresa, sin decir agua va y pues tomamos la decisión de hacer la precisamente el día 10 de octubre que jugaba México contra El Salvador su pase al Mundial de Sudáfrica y ya teníamos todo el operativo listo».

¿Tuvieron un war room?

“Sí, tuvimos un cuarto un cuarto de situación a lo largo de 6 semanas en Los Pinos, la verdad es que yo le pasaba los reportes diarios al Presidente (…) ahí estuvimos ese mismo sábado, bueno mis propios hijos no sabían nada. Yo me reuní desde muy temprano con el Presidente y fue llegando el resto del equipo, y mis hijos no entendían porqué, acostumbrados a que fuéramos siempre juntos al futbol, no iba yo al partido más importante de la eliminatoria en el Estadio Azteca con ellos, pero se trataba que no se filtrara absolutamente nada y así fue: ellos se fueron al fútbol y nosotros nos quedamos a trabajar y a darle seguimiento a todo esto».

¿Qué opina de Martín Esparza y esta empresa Fénix?

“Sé poco de su empresa, sé poco de lo que hace. Qué bueno que puedan trabajar, nosotros no estamos extinguiendo, no tenemos facultades ni interés de desaparecer al sindicato, son personas jurídicamente distintas el organismo Luz y Fuerza y el sindicato, se trata de un sindicato de industria no de empresa.

“Sí hubo quien nos dijo, no voy a decir los nombres, que aprovecháramos y lo metiéramos a la cárcel, pero bajo qué delito. Nuestro régimen no era inventarle delitos a nadie y entonces en lo personal no nos metimos a pesar de que él estaba muy enojado con nosotros, en particular conmigo. No se trata de desearles el mal…

“Elevaron muchísimo el nivel de la discusión, amenazaron con bajar el switch en toda la Ciudad de México, en bloquear todos los accesos a la Ciudad de México, actitudes muy violentas, muy desafiantes para el estado mexicano y la verdad es que la decisión se tomó a sabiendas de que podía salir bien y podía salir mal, y si salía mal ve tú a saber con qué costos, afortunadamente te puedo decir que no se rompió un solo vidrio, no hubo un solo golpe y no se fue un solo minuto la luz en aquella toma de las instalaciones de Luz y Fuerza del Centro entre el 10 y el 11 de octubre, así que se puede decir misión cumplida y bien ejecutada”.



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