Son mujeres y hombres, trabajadoras y trabajadores de diferentes áreas en diferentes instituciones y empresas que están luchando todos los días por un mejor país, estado, ciudad y entorno pese a arriesgar su vida ante la pandemia del covid-19.
Aunque saben que están en riesgo de contagiarse se arriesgan, no descansan ni de día ni de noche, ni en las mañanas ni en las tardes y buscan poner de su parte para colaborar con la sociedad que hoy no necesita solamente recursos económicos, sino la cooperación con el corazón por delante.
No esperan nada a cambio y, pese a los riesgos, prefieren luchar y llenar de luz a quedarse sin brindar su apoyo a quienes más lo necesitan, a quienes están viviendo penumbras en este 2020 que está enmarcado por más de cinco mil 560 muertes por covid-19.
Son personas de carne y hueso, pero, en realidad, son héroes en toda la extensión de la palabra que están en riesgo todo el tiempo en medio de un ambiente complicado, de un panorama oscuro del que parece que no existe esperanza ni una luz al final del túnel.
Con una sonrisa, trato amable, están trabajando, moviendo la economía para obtener ingresos para sus familias, para conseguir un poco más y apoyar a quienes presentan alguna necesidad.
Son poblanos como Miguel Peralta, trabajador de la UAP, quien siempre se mantuvo con una sonrisa y dio todo sin esperar nada a cambio. Decidió combatir la adversidad como un gladiador de la vida y en cada una de las batallas que le ponía la vida, luchó con una mentalidad ganadora.
Cada instante, cada segundo, cada hora, cada día y cada año transformó los problemas en oportunidades de crecimiento, se enfrentó a cada uno de los obstáculos con valentía e inteligencia.
Siempre con una sonrisa, con un rostro amable, como hermano, primo, sobrino, amigo y líder trabajador, invitó a todos a que siguieran luchando en medio de las adversidades, a no dejarse vencer antes del comienzo del combate.
Iluminó su entorno, animó a amigos, apoyó a sus familiares, dio la mano a conocidos y orientó a quien se le acercaba, sin pedir nada a cambio, sin ningún otro objetivo más que luchar porque el lugar en el que vivimos fuera un poquito mejor.
Gracias a cada uno nuestros héroes, quienes como Miguel, nos invitan con su ejemplo de vida a aprovechar al máximo cada instante y a disfrutar cada momento, colocando nuestro “granito de arena” a convertirnos en mejores personas.
jaime.zambrano@FGTelevision.com