La principal fuerza política de oposición en Hidalgo que en 2016 fue la gran ganadora en los municipios del estado, hoy se enfrenta a una crisis de identidad y a un futuro incierto luego de los resultados de la elección del pasado 18 de octubre.
Con solo 5 triunfos de los 84 posibles en el estado y 6 en alianza con el PRD, pasa a ser un partido igual que el resto de los que ganaron una o dos elecciones, incluso con los mismos resultados que partidos locales como Nueva Alianza y el PESH.
Ante la falta de un diagnóstico relevante, el PAN en Hidalgo no está a la altura de lo que pretende su dirigencia nacional para levantarse contra Morena el siguiente año y ganar diputaciones federales y locales, además de que hasta el momento carece de cuadros fortalecidos y aspirantes serios para la gubernatura.
El problema es muy visible. Los que mueven al PAN en Hidalgo le han dado en la torre como se dice coloquialmente. Hoy tiene jefes y son los que deciden por encima de la militancia. Nombres como Asael Hernández, presidente del Congreso local, y los ex ediles envueltos en polémica, Manolo Gutiérrez de Xochiatipan, Jovani Miguel León de Tlaxcoapan, Yolanda Tellería en Pachuca, Raúl Camacho en Mineral de la Reforma y muchos que dejaron de hacer su trabajo político de forma adecuada, son parte del problema de Acción Nacional. El dirigente estatal Cornelio García Villanueva poco o nada puede hacer y tampoco ha sido exigido en cuando a los resultados de la elección, cuando debería replantear su estancia en el cargo.
En Zimapán, Erick Marte Rivera y Alan Rivera, hermanos y gobernantes saliente y entrante, levantan la mano para tomar las riendas del panismo hidalguense, sin embargo, requieren de una limpia y una reconfiguración política en las filas del partido o de lo contrario seguirán los malos resultados.
twitter: @laloflu