Y tú, ¿Quién dices que soy?


Entré a una tienda de productos orgánicos en el estado de Colorado. Tenía sed y quería algo de beber. Al dirigirme hacia las cajas me llamó la atención que tenían de forma muy visible para los clientes la famosa revista “Life” que a la largo de décadas se ha distinguido por sus portadas.

La edición especial que estaba a la venta es impactante. En la parte superior solo una frase: JESÚS. En la parte inferior, una pregunta directa: ¿Quién dices que soy? De fondo, una pintura clásica que pretende plasmar el rostro de Cristo. La tomé rápidamente, y miré el índex.

Página 48, “Él vino a salvar a los pecadores”. Página 66, “Y al tercer día resucitó de los muertos”. Página 102, “Él es el todo, para todos los hombres”. A lo largo de 112 páginas ricamente ilustradas, la revista revela no solo la verdad histórica de la existencia de Jesucristo, sino también su deidad.

El profeta Isaías anticipó alrededor del año 700 a.C. la llegada a este mundo de aquél a quienes todos necesitamos desesperadamente: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite…”, Isaías 9.6-7. Jesucristo; Mesías; Redentor; Salvador del mundo.

En Mateo 1.23 el evangelista retoma una profecía de Isaías, y confirma la identidad de aquel bebé que al nacer dividió la historia en dos; antes y después de Él.

“He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros”.

Este ha sido un año inédito. Todos conocemos a alguien que ha perdido a algún familiar por coronavirus. Los comercios alrededor del mundo han cerrado por millares. Millones en el planeta batallan con el empleo a causa de la pandemia.

Los problemas económicos golpean a multitudes, pero Dios sigue en control de su universo. ¿Quién dices tú que es Jesús? Debes saber que Él te creó; te conoce, y te ama.

La navidad se aproxima. El Dios hecho hombre quiere nacer en tu corazón. Reconoce tu necesidad, y vuélvete a Jesús. No tienes por qué permanecer a la deriva. “Emanuel”, “Dios contigo”.

Pídele que te perdone y te salve, y Él lo hará. Nunca te dejará ni desamparará. Solo cree y lo verás.



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