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SHEINBAUM, SU PRIMER DILEMA CENTRAL: AMLO O LOS MERCADOS
Felipe Guerrero Bojórquez

Ignacio Mier Velazco, como diputado del PRI en la 57 legislatura, votó a favor de legalizar el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), mediante la aprobación del Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB), que implicó el rescate de la banca privada.

El hoy líder de la bancada de MORENA en la Cámara de Diputados, en su tiempo legislador del PRI y en alianza con el PAN, es uno de los responsables que hasta ahora se mantenga endeudado al país, porque de nuestros bolsillos seguimos pagando a los bancos esa deuda que Mier como Prianista aprobó el 11 de diciembre de 1998.

Y viene a colación porque este jueves, Mier Velazco, ¿por sus pistolas?, declaró que la próxima legislatura, a la que él también pertenecerá pero ahora como Senador, aprobarían las reformas enviadas por el Presidente López Obrador, principalmente las relativas al Poder Judicial y a la desaparición de los órganos autónomos.

Apenas terminó sus triunfalistas declaraciones cuando de inmediato, de nuevo, los mercados reaccionaron determinando que nuestra moneda de frente al dolar se desapreciara por encima de los 18 pesos.
La propia Claudia Sheimbaum tuvo que intervenir y entablar directamente un posicionamiento ante organismos internacionales financieros, como el Fondo Monetario Internacional, para calmar de nuevo las aguas.
Y en el transcurso del día los esfuerzos para enviar señales hacia los inversionistas internacionales no solo no cejaron, sino que obligaron a la virtual presidenta electa ofrecer una posición más clara respecto a las reformas de AMLO.

Sheinbaum declaró «que aún no hay un proceso definido para sacar adelante el paquete de iniciativas que se encuentran en la Cámara de Diputados». Abundó en que tiene que abrirse un diálogo para que el pueblo de México conozca las propuestas de reforma; «Que haya un ejercicio de parlamento abierto».

Queda claro, con matices urgentes, que la posición de AMLO y la de Claudia no es la misma al menos ante los inversionistas internacionales. Queda claro también que quienes aprobarán, quitarán o pondrán son los legisladores de la virtual presidente electa y no los de López Obrador, quien gobernaría solo un mes con la nueva legislatura. ¿A quién le harían mayor caso: a Sheinbaum o a López? A sabiendas que de aprobar, sin cambiar comas, las reformas de AMLO podría provocar una eventual crisis financiera al país.

Por eso Sheinbaum se enfrenta ahora a un dilema central que sin duda definirá el futuro inmediato del país: O transita con AMLO para sacar adelante sus reformas y hereda un país con crisis económica, o lo convence o se rebela en la idea de buscar una salida para ofecer certeza y confianza a los mercados.

En realidad, con el poder avasallante que la próxima presidenta ejercerá, la oposición, con la que ofreció dialogar, no le quita el sueño porque sus obstáculos inmediatos son dos: El propio López Obrador y el mercado. Por eso, ante los acontecimientos últimos de la economía, los reflejos de Sheinbaum y su equipo son más rápidos y estarán seguramente, a contracorriente, de las decisiones centrales que se dicten desde palacio nacional.
Estos tres meses de gobierno que le quedan al presidente AMLO serán los mas largos en la vida política de Claudia Sheinbaum.




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