Estados Unidos del planeta tierra

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Mi venganza será la fraternidad: “un día llegará en que los únicos campos de batalla serán los mercados abriéndose para el intercambio comercial y las mentes abriéndose para recibir nuevas ideas”

Víctor Hugo (Discurso al congreso de Paz, Paris 1849)

Víctor Hugo, uno de los grandes pensadores del siglo XIX, caracterizado además de por sus dotes literarios y habilidad política, por su gran preocupación por el pueblo y crudeza con la cual observa, defiende y, de manera poco sutil, expone su férrea crítica a las diferencias sociales y a la pobreza, tomando como un claro ejemplo su trascendente obra “Los Miserables”. Capitalismo, comunismo, populismo o socialismo, cada uno de estos movimientos sociales y económicos tienen interpretaciones o justificaciones con base al tiempo y momento en el que se vivieron y quien lo plantea.

Pero ¿en qué momento podemos darnos cuenta de que estamos siendo manipulados por temas geopolíticos, económicos o por corrientes de pensamiento y gobierno que buscan y necesitan del control de las masas para poder subsistir o incluso existir?

Desde tiempos ancestrales, los líderes de los pueblos, ya sea a través de sus gobiernos o de caudillos, encontraban la narrativa correcta para inducir en el pueblo emociones y con ello justificar guerras, cambios, distanciamientos entre pueblos y miedo. En la gran mayoría de las grandes guerras y revoluciones ha sido el pueblo el que ha pagado el precio, a excepción de algunos sucesos donde quienes mandaban perdían la cabeza o eran fusilados para que después esos vacíos fueran ocupados por otros, no necesariamente más buenos que los anteriores, pero eso sí, nuevos.

Aquel discurso de Víctor Hugo dirigido a los líderes europeos, buscando desde 1849 la creación de una Unión de Estados Europeos la cual no pudo ser concretada hasta que pasaran: más de 100 años, 2 guerras mundiales, la caída de la Unión Soviética, el Muro de Berlín y mucho más, pero ¿Por qué tuvieron que pasar tantas calamidades y muertes para volver al mismo punto de partida? Yo tengo una teoría y esa teoría es que entre más educado es un pueblo, la probabilidad de que un colectivo se organice para destruir es más complicada, es decir, la educación ayuda a despertar el espíritu de construcción creativa del ser humano y apacigua a aquel animal de sangre hirviente que busca el dominio a través del miedo y el castigo sin control.

La revolución mexicana no fue menos sangrienta y dolorosa que cualquiera de las guerras mundiales y, lamentablemente, dejó heridas y cicatrices en la sociedad que en muchos sentidos permanecen ahí y nunca se habló de ellas y hoy es una serpiente que cascabelea y que amenaza con dividir a nuestra sociedad, nuestro país a nuestro pueblo, por aquel enemigo que tanto nos hiere día a día y que se llama ignorancia, desconocimiento y apatía. Como pueblo, delegamos la labor de reconciliación en instituciones que, por incapacidad o por inconciencia, no tenían el menor interés en tratar aquellos temas, sin embargo, ahí están y hacer conciencia de ellos así nomas sin tomar acciones y trabajar en el perdón y la reconciliación no hace más que inventar un enemigo donde no lo hay.

A Europa le tomó casi 150 años, dos guerras mundiales, millones de muertos y gran sufrimiento el llegar de nuevo al punto donde habían comenzado.

México, los mexicanos y todo aquello que representa nuestro país, nuestras historias, nuestras familias, nuestros éxitos y nuestros fracasos, amores y desamores, alegrías y tristezas, etc. valen todo, merecen la pena y el esfuerzo hasta donde nuestras fuerzas y voluntad lo permitan para lograr un acuerdo de entendimiento y entonces, con orgullo, con coraje y con plena conciencia, podremos decir: “Mi venganza es la fraternidad” porque a todos aquellos que les conviene un México dividido, enojado, fracturado y sin rumbo, ya sea por intereses personales y mezquinos, por temas geopolíticos o simplemente por sádicos, se encontrarán con una República fuerte donde tendremos claro que el enemigo, no está en casa y que aquí nos vengaremos con la fraternidad de un pueblo capaz de llevar a México al lugar que merece, estar en un mundo globalizado y que, quizá un día, todo seremos parte de Los Estado Unidos del Planeta Tierra.



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