Memoria y olvido de un bar

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Este es un testimonio que nunca publiqué y que ahora debería regalárselo a Jesús de León, autor de la columna “Este bar se llama” que se publicó y que tanto se leyó en la revista “Corre, Conejo”.

Vean lo que hallé:

“Ayer debimos celebrar algo importante (ilegible en el original mecanografiado) porque el compacto grupo de psicólogos borrachines terminamos mal en ‘La Gloria’”.

Una pausa: “La Gloria” era un bar que estaba en la 7 Poniente esquina 5 sur, quizá algunos la recuerden: enfrente está un jardín, que fue antes gasolinería, dedicado hoy a Colosio sólo que el busto se lo robaron los malandrines y nunca apareció.

”La particularidad de ‘La Gloria’ es que es el único lugar del mundo atendido por mujeres cantineras, eso —se piensa— las hace vulnerables”.

”Nada de eso, ellas además estudian: una medicina y la otra odontología: son hermanas, muy parecidas, igual de despeinadas y ajadas. Atienden y toman nota en lugar de comandas pero no dejan de mirar sus manuales. Ubican sin volver la cara hacia la barra las botellas y las marcas: un chorro de ron, uno más de tequila, etcétera. Un pequeño mozo lleva los vasos a las mesas y hay un mingitorio gigante que contiene el orín de días y más días: sólo lo divide de la gente una lámina delgada”.

”Al final ellas cobran lo que se les da la gana, los borrachos ya no llevamos la cuenta, la perdemos luego de tres bebidas”.

”Pues bien, siempre habrá una sorpresa en estas cosas: ahí, contiguo, al lado, un mequetrefe rechazado de todas las mesas regaladas por la ‘Rubia que todos quieren’, se negó a pagar y a levantar la voz”.

“Una de ellas gritó ‘Chato’ y de inmediato salió de la nada un furioso Bull Dog y el misterioso mequetrefe pagó el doble, no eran nada indefensas”.

“Aprendimos la lección: ni palabras fuertes ni necedades. Pero una noche allanaron el bar y a la mañana había una casa de cambio, hoy creo es un lugar de limonadas”.

”El Chato estaba adiestrado. Ellas por eso no cargaban con cartuchos ni pistolas.

(Ilegible en el original) (…) “A 7 de marzo de 1984”

Texto rescatado que estaba entre unas revistas que doné a una hemeroteca. Agregado al original: si las encargadas del bar tienen consultorio, ¿habrán adiestrado a otra mascota para menesteres parecidos?

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