La crisis de los partidos

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Los partidos en el mundo viven su mayor descrédito, especialmente los más próximos al poder. El problema mayor tiene que ver con la indebida relación con el dinero. Los partidos viven de los votos y éstos cuestan. Una organización política moderna y con alcances nacionales no puede estar sujeta al espontaneísmo y a la improvisación; sin embargo, los grandes partidos son maquinarias burocráticas complejas y costosas, además generan una oligarquía, la que se va imponiendo respecto a la necesidad de adecuación a un entorno cambiante y a los procesos de inclusión y democratización.

Los partidos requieren de mucho dinero y los recurrentes escándalos de los grandes partidos gobernantes se deben a ello, con frecuencia hay desviación de recursos desde el gobierno. En 1996 se realizó en México una reforma para dar lugar a un robusto financiamiento de los partidos. En ese entonces López Obrador, dirigente del PRD, dijo que lo destinaría para libros y víctimas de la represión salinista; no ocurrió así. También el PAN con Felipe Calderón presentó reserva, pero los recursos públicos fluyeron y se volvieron parte del paisaje, adicionalmente hubo dinero para las campañas que con frecuencia los partidos se apropian y consecuentemente los candidatos tienen que conseguir dinero.

En EU se ha optado por la transparencia. En México hay topes de gasto y un sofisticado sistema de fiscalización que no ha dado resultados. Todos coinciden que en las campañas hay mucho más dinero que el oficial y que la supervisión es marginal. Es imposible que partido alguno, como queda claro en el video de Pío López Obrador, no esté afectado por el financiamiento irregular, ilegal o de origen criminal, según el caso. Las campañas son muy dependientes del gasto. En materia de finanzas de campañas en México hay simulación; en Estados Unidos, cinismo. Mejor lo segundo que lo primero.

Los partidos, a pesar de su descrédito, son indispensables. Se resisten a la regulación y la democracia interna es un problema recurrente y generalizado. Ninguno puede asombrarse por lo que sucede en el Morena en la renovación de su dirigencia. Sí debe preocupar que un partido con tal fuerza acuse debilidades institucionales básicas. El PRI vive una crisis mayor, el previsible éxito en las elecciones de Coahuila puede ser engañoso. El PAN tiene mejor circunstancia. El PRD está muy disminuido, pero tiene base, presencia y proyecto. Los partidos pequeños y los de registro reciente encaran el reto de superar 3 por ciento de los votos para continuar con registro.

El sistema de partidos vigente es restrictivo de la libertad de asociación y en consecuencia del derecho a ser votado. La ley debería condicionar a los partidos con acceso a las prerrogativas, pero no el derecho a ser votado. Es lamentable que México Libre no esté en la boleta, era una opción obligada, sobre todo en el espectro de la oposición, ello mediante una decisión judicial cuestionable por la inclusión de las opciones funcionales al grupo en el poder.

fberrueto@gmail.com · @berrueto



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