¿‘Jelipillo’ se robó mi queso?

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Debe ser un compló del doctor Gatell que no contento con producir contagios de manera industrial, también nos quiere quitar a los mexicanos, además de las aguas negras del imperialismo que ni daño hacen, la chatarriza tan nutritiva que es, ciertos quesos comerciales acusándolos de que no están hechos con verdadera leche de vaca, que si acaso traen grasas vegetales altamente corrosivas y que el queso amarillo no es ni de plástico fino, no puede ser.

Digo, si esos quesos son tan saludables como México Libre, el partido del matrimonio Zavala hecho para que doña Margarita se convierta en nuestra madre superiora. Todo con una pequeña ayuda del magistrado Reyes Rodríguez que es como su García Luna Productions 2 que, al igual que Gil Zuarth, desde niño quería ser como el expresichente Jelipillo para lavarse sus manitas de estómago calderónicamente.

Pobre señor Rodríguez, si no les cumple con su partido a los Zavala, lo van a castigar arrojándole sus granjas de jéiters y bots de pésimo y reguetonero gusto.

Bueno, aunque Jelipillo nos lo recuerda cada diez minutos o cuando aparece una nueva acusación odebrechtiana contra su administración y su lógica chancluda del “Haiga sido como haiga sido”, nos queda claro que Calderón nunca ha hecho trampas, sus estafas de luz siempre han sido conforme a derecho.

Como quiera que sea, se me hace muy mala onda que la Cuarta transformeichon nos haya arrebatado estos fabulosos quesos como si fueran la estatua de Cristóbal Colón. De hecho desde esta atalaya que tiene algo de cruz y del Pantera, hago un llamado para que en lugar del genovés que nada más genera falsas polémicas (después de las tres carabelas hubo puro bullying), que coloquen una quesadilla de sesos en nombre de todos los quesos y los yogures caídos en la lucha para que los mexicanos, maldita sea, piensen como Rius, que la panza es primero.

¿Pues quién se han creído? Aunque desde hace años que nutriólogos, científicos y médicos les han advertido a los mexicanos sobre ciertas ingestas dudosas, tenemos derecho a sentirnos ofendidos porque nos quitan el derecho a documentar nuestro sobrepeso, la diabetes y a que se nos constipen las arterias con triglicéridos y colesterol.

Lo que es más extraño de todo es que la ex embajadora de Polonia reconozca que el queso Noche buena es su favorito sin un poco de pudor, y que casi se va de México porque creyó que lo iban a desaparecer.

Ahí les va su queso Badita.

jairo.calixto@FGTelevision.com
@jairocalixto

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